Grommash Grito Infernal: Segunda parte de Señores de la Guerra

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Blizzard Entertainment ha lanzado hace poco el esperado segundo capítulo de la miniserie de World of Warcraft Señores de la Guerra, en esta serie de 5 capítulos quieren hablar sobre los líderes más conocidos del mundo de Draenor, para cuando la Horda y la Alianza viajen hasta allí estemos preparados para enfrentarnos a todos ellos…. Leer más

Cronología (III) – El preludio de las grandes guerras

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Las Guerras Trol

Los Quel’Dorei llegaron a las costas occidentales del devastado continente conocido actualmente como Reinos del Este, y fundaron su primera civilización en los actuales claros de Tirisfal. Allí, tuvieron contacto con los primeros humanos que habían despertado en el mundo, y con los trol. Los humanos no suponían una amenaza, apenas eran una civilización tribal dispersa, pero los trol estaban bien organizados y tenían su capital, Zul’Aman, poco más al norte de su posición actual. Aparte de dichas guerrillas contra los foráneos, los elfos que cruzaron el gran mar para encontrar una nueva tierra se encontraron con otro problema en su actual posición, y es que por la noche todos eran víctimas de unos susurros nefarios que no les permitían conciliar el sueño. Fue por este motivo que decidieron adentrarse en el norte, y fundaron su gran capital, Quel’Thalas, al norte de la capital trol Amani, Zul’Aman.

Los enfrentamientos se sucedían, y los humanos estaban al borde de la extinción a manos de los fieros trol, cuando un humano, el jefe de guerra Thoradin, líder de los Arathi, junto con su amigo y gran general Ignaeus (más tarde conocido como Aterratrols), viendo amenazada su raza, decidió actuar. Su idea era entablar guerra con el resto de razas humanas, y una vez doblegados, ofrecerles la paz y anexionarse a ellos. Así fue como fundó el primer reino humano, llamado Arathor, en el territorio conocido actualmente como Laderas de Trabalomas, en las Tierras Altas de Arathi, con capital en la ciudad de Strom.

Cronología (II) – El Imperio Elfo y el Primer Cataclismo

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La Corrupción de Azshara

Debido al abuso de los altonato de la magia arcana, Sargeras descubrió la existencia del pequeño mundo de Azeroth y fijó en él su vista y sus ansias de destrucción. Al poco tiempo se dio cuenta del aislamiento auto-impuesto al que se sometía la Reina Azshara y vio en él la oportunidad de entrar en Azeroth. Para ello se hizo pasar por un dios ante la reina, el cual le otorgaría poder ilimitado y la ascensión del mundo a un nivel desconocido a cambio de abrir un portal para poder acceder. La reina y los altonato se pusieron a ello inmediatamente, consiguieron avances rápidamente y pronto abrieron el portal lo suficiente como para que pasara el primer enviado de Sargeras. Éste oficial de la Legión Ardiente trajo a Azeroth los Canes Infernales, una raza hasta ahora no vista en el mundo. Hakkar, que ése era su nombre, los invocó para que reconocieran los alrededores del palacio, y los mantuviera a salvo de intrusos.

Dentro de los muros del palacio real, el ritual seguía, y cada vez más y más demonios atravesaban el Vacío Abisal para unirse a la guardia de élite de la reina, pero sin embargo, no era suficiente para que el poderoso titán entrara en el mundo. Azshara sugirió a su consejero, Xavius, que bloqueara el uso de la magia al resto de kaldorei, y así el hechicero creó un escudo que aislaría al resto de elfos usuarios de la magia el acceso a las energías caóticas del pozo. El escudo funcionó, pero al darse cuenta el resto de los elfos de que sus poderes habían sido mermados, redoblaron los esfuerzos, y algunos fueron capaces de atravesarlo, a la vez que una multitud preocupada por su reina, sin dudar en ningún momento de ella, se congregaba en las puertas del palacio en busca de respuestas. Así las cosas, Sargeras no vio otra opción que mandar a uno de sus oficiales más capacitados a este rebelde mundo, y el elegido fue el señor del foso Mannoroth, que finalmente cortó los enlaces del resto de la población kaldorei con el Pozo de la Eternidad, abriendo aún más el portal, y permitiendo la entrada de hechiceros eredar, guardias infernales y demás miembros a las ordenes del poderoso titán.