(I) Alineamientos – Elegir entre el Bien, el Mal y la Neutralidad

¡Salud’oh, colegah! Antes de iniciar mi clase sobre Alineamientos, me presentaré. Soy Ekony, un troll (que sea un Troll no tiene por qué ser malo ¬¬)

Quizá os habréis dado cuenta por el título (o no) pero vengo a hablaros de el rol, un gran mundo que se puede desarrollar en WoW. Por costumbre, el rol se emparejaba a juegos de videoconsola o juegos para “raritos”, por así decirlo, pero una vez que entras en el rol, personalmente para mi, al PvP o PvE le falta algo, le falta esencia, la falta un alma, por decirlo de alguna manera.

Hoy, hablaré sobre las alineaciones que un personaje puede tener a la hora de ser creado, una parte esencial en el mundo del rol y que influirá en la interpretación del personaje.

Conceptos básicos de alineación

La Alineación del personaje es una guía de sus actitudes básicas de moral y ética hacia los demás: La sociedad, bien, mal, y las fuerzas del universo en general. Usaremos la alineación elegida como una guía para proporcionar una idea más clara de cómo el personaje se encargará de los dilemas morales. Siempre se debe considerar la Alineación como una herramienta, no una camisa de fuerza que limita el personaje. Aunque la alineación define la actitud general, ciertamente no impide que un personaje de cambie sus creencias, actúe irracionalmente, o se comporte fuera de lugar, aunque estos deben ser en raras ocasiones y no persistentes. 

La alineación está dividida en dos tipos de actitudes: La ley y el caos; y el bien y el mal. Mediante la combinación de las diferentes variaciones dentro de los dos conjuntos, se crearon nueve alineaciones distintas. Estas nueve alineaciones sirven bien para definir la actitud de la mayoría de las personas en el mundo.

Después de este rollo que os he soltado sobre lo que es vamos a ver los diferentes tipos

El Bien frente al Mal

En esencia, los personajes y criaturas del Bien intentan proteger la vida de los inocentes. Los personajes y criaturas del Mal intentan destruir la vida de los inocentes, bien sea por diversión, bien sea por beneficio propio. 

El Bien implica altruismo, respeto por la vida y preocupación por la dignidad de los seres sensibles. Los personajes del Bien suelen hacer sacrificios para ayudar a los demás. 

El Mal implica despreocupación por la suerte de los demás, y en casos extremos implica herir, oprimir o matar a otros seres. Algunas criaturas del Mal no tienen compasión por los demás y matan sin remordimientos si lo consideran necesario o para conseguir sus objetivos. Algunos personajes del Mal se pueden calificar de auténticamente malignos, ya que matan por deporte o a las órdenes de alguna deidad o maestro. 

 La Neutralidad respecto al Bien y al Mal implica que el personaje no se sentirá inclinado a matar inocentes, pero no tendrá la compulsión de sacrificarse por los demás. Los personajes neutrales suelen sentirse obligados hacia los demás a través de relaciones personales, en lugar de guiarse por un sentido de la obligación moral. 

Ser neutral en cuanto a la dicotomía Bien/Mal implica no decantarse por un lado o por el otro de la balanza, pero para algunas clases de personaje (sobre todo druidas) representa un compromiso positivo de cara a mantener el equilibrio entre ambos extremos. Los seguidores de la Neutralidad reconocen que el Bien y el Mal son estados objetivos y no meras opiniones, pero mantienen que el equilibrio entre ambos es el estado ideal, si no para todo el mundo, al menos para ellos mismos. 

El Orden frente al Caos

Los personajes de la Ley dicen la verdad, mantienen su palabra, respetan la autoridad, honran la tradición y juzgan a aquellos que incumplen sus responsabilidades. 

 Los personajes del Caos siguen sus conciencias, se desdicen si lo consideran necesario, prefieren las nuevas ideas a los pensamientos dogmáticos y cumplen lo prometido solo si les complace

 La Ley implica honor, confianza, obediencia a la autoridad y confiabilidad. Por otro lado como características negativas tenemos cabezonería (en el peor sentido de la palabra), adhesión reaccionaria a la tradición, tendencia a juzgar a los demás y falta de adaptabilidad. Aquellos que escogen de forma consciente la legalidad afirman que solo los comportamientos legales son capaces de crear una sociedad en la que las personas puedan depender las unas de las otras y tomar decisiones correctas en el convencimiento de que los demás harán también lo correcto. 

El Caos implica libertad, adaptabilidad y flexibilidad. Como contrapartida implica imprudencia, resentimiento ante la autoridad legalmente establecida, acciones arbitrarias e irresponsabilidad. Aquellos que promulgan el comportamiento caótico dicen que únicamente a través de la libertad personal sin trabas puede la gente expresarse completamente, lo que permite a la sociedad beneficiarse del potencial que contienen estos individuos. 

 La Neutralidad con respecto a la Ley y el Caos siente un respeto normal por la autoridad pero no tiene las compulsiones propias de un seguidor estricto de cualquiera de sus extremos (obediencia ciega o rebeldía total). Un seguidor de la Neutralidad es básicamente honesto, pero en un momento dado podrá mentir o traicionar a los demás. 

 La devoción hacia la Ley o el Caos puede ser fruto de una decisión consciente, pero con más frecuencia se debe a un rasgo de carácter reconocido, antes que escogido. La Neutralidad con respecto al eje Ley/Caos representa simplemente un estado intermedio que no se decanta por ninguno de los dos extremos. Sin embargo, los seguidores de la Neutralidad consideran este estado como superior a la Ley y al Caos, debido a los defectos y limitaciones de ambos extremos.


Y hasta aquí la clase teórica, ya pueden marcharse a sus casas… ¡hasta la semana que viene! En la próxima lección, veremos los diferentes tipos de alineamientos que existen y las implicaciones que estos tienen a la hora de interpretar a vuestro personaje.

¡Espero que os haya gustado!

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