1 día en la Isla del Trueno

Allí, en el horizonte del noroeste, ¿lo veis? Puñales de relámpagos arponean grupos de oscuras nubes llenando el aire de una electricidad que casi puedes sentir crepitando en la piel. Flota una sensación ominosa que se te impregna, y algo más…

Cita de: Blizzard (Fuente)

Acto I: La premisa

Dejad que os cuente una historia. Para poneros en situación, el parche 5.2, El Rey del Trueno, está activo y llevamos una semana descubriendo el contenido nuevo. Es una típica tarde de sábado y al encender el ordenador siento que mi cuerpo comienza a relajarse mientras mi mente cavila sobre las muchas cosas que espero conseguir en el juego.

Acto II: Aventura no es cualquier cosa

Me muero de ganas de ir a la Isla del Trueno, pero sé que tengo tiempo de hacer unas cuantas tareas y misiones diarias más. Como soy un pirado de la labranza, antes quiero ocuparme de los cultivos que tengo en marcha.

El Valle de los Cuatro Vientos siempre me ha parecido un lugar de una armonía maravillosa. La primera vez que vine a la zona no tardé en trabar amistad con los Labradores del Valle, y enseguida me puse a trabajar para llegar a Exaltado. Conseguido esto con los Labradores y una vez desbloqueadas las cuatro tramas, pude adquirir la granja, a la que ya considero mi casa (¡por no hablar de que es donde puse mi piedra de hogar!).

Bueno, lo primero es lo primero: ¡a labrar tocan! Los cultivos que planté ayer están listos para la cosecha, y quiero asegurarme de plantar unos cuantos más hoy antes de irme. Con la parcela ya podéis aceptar pedidos de varias facciones, ¡lo cual os permite ganar reputación simplemente por plantar cultivos! Comienzo por arar mi terreno y, para mi regocijo, cada pasada del arado saca a los mures acuclillados de la tierra ocupada aturdidos y dañados. ¡Bien! Aquí es cuando me doy cuenta de que estoy bailando de la alegría y me obligo a parar por vergüenza. No me extraña que Luna me mire con recelo y que Peludo me pegue un bufido.

Tras plantar rápidamente las semillas que me quedan y eliminar los obstáculos para el crecimiento de mis plantas, me subo a mi cometa pandaren de jade y me dirijo al Cuartel del Shadopan. El portal que lleva a la nueva isla se halla cerca de él, y como aún quiero un tigre del Shadopan propio, ¡es hora de vengarse por los vigías de la muralla! Con Tenwu del Humo Rojo a mi lado y la ventaja que nos da el sigilo, nos pasamos rápidamente a los Sra’thik dejando un rastro de cadáveres a nuestro paso.

Mientras me dirijo al portal, los miembros de mi hermandad se ponen a charlar sobre la banda programada para mañana en Corazón del Miedo. Aunque hemos hecho alguna incursión en Solio del Trueno en dificultad normal, nos lo tomamos todos de un modo bastante informal y aún nos queda equiparnos un poco antes de enfrentarnos en serio a los jefes nuevos. Un par de jugadores comparten ideas tácticas con uno de los líderes de nuestra banda. Yo me limito a asegurarme de arrear bien fuerte, no ponerme en sitios chungos y lanzar una resurrección en combate si pasa lo peor. Pero esos planifican con tanta pasión que me hacen pensar: “Mañana, Un’sok… mañana llegará tu hora”. (Tenéis que imaginarme con la cara en plan GRRR y agitando en el aire el puño cerrado para que quede todo más dramático).

Acto III: Esa lección acerca de estar preparado

Tras unos instantes de silencio, y mientras pongo en orden las tareas del Shadopan que me quedan por hoy, comienza a formarse un grupo nutrido para adentrarse en la Isla del Trueno. No podemos hacer caso omiso de las inquietantes llamadas de los mogu, los Zandalari y el aterrador Rey del Trueno. Y lo que es más importante, para progresar en la zona de misiones hace falta nuestra ayuda mientras el reino entero trabaja conjuntamente para conquistar el bastión de Lei Shen. Así, llevados por nuestro patriotismo, partimos. Cuando llegamos donde la armada, ante la costa, nos saludan los líderes del Kirin Tor y del Embate de los Atracasol, ambos dando instrucciones sobre los materiales que necesitan y las criaturas a las que hay que diezmar. ¡Si queremos avanzar hacia el Solio del Trueno, es el momento de ponerse a ello con ganas! Nos presentamos ante Lor’themar y este nos da la opción de ayudar en las misiones JcE o JcJ del día, y una vez completadas recibiremos un cofre lleno de prácticos objetos. Hoy elegimos JcE, aunque es evidente que muchos de los que están ahí han optado por la ruta JcJ, como se deduce de las banderas amarillas en sus nombres.

Nos conocemos todos bastante bien, así que no debería haber muchos inconvenientes. Avanzando juntos cual manada de leones, vamos sorteando obstáculos y dejando un rastro de destrucción a nuestro paso. Unos cuantos ganamos algunos objetos verdes con las muertes, que de otro modo serían fragmentados o subastados, pero estos tienen una importancia específica. Algunos de los objetos verdes que caen en esta isla usan las apariencias de los objetos de la vieja banda Zul’Aman, lo cual va perfecto para la transfiguración. Completamos una de nuestras tareas, luego otra, y es en este momento cuando hacemos al fin una pausa. Un poco más allá en el camino se halla la cueva saurok, y algo da mala espina. En el pasado nos hemos juntado para enfrentarnos a enemigos de lo más temibles, pero por alguna razón esta isla nos produce unos escalofríos a los que no estamos muy acostumbrados. Resueltos y decididos, seguimos adelante prosiguiendo con nuestros ataques.

¡Problemas! Mientras lidiamos con un grupo de criaturas, llega una aparición poco común que pone en un aprieto a nuestra banda. Por suerte, un poco más adelante hay otro grupo de aventureros que se nos unen para ayudarnos a abatir a la bestia. ¡Uf! Nos secamos el sudor de la frente, satisfechos por haber completado finalmente todas nuestras misiones. Es momento de saborearlo y recuperar al fin el aliento. Nuestro tanque druida interrumpe el relajante silencio al reparar en unos cuantos objetos misteriosos en su inventario. Se llaman piedras de ritual Shan’ze, y al parecer se pueden usar para invocar a una criatura poderosa y poco común. Aquí nos imagino a todos con la misma expresión: entrecerrando los ojos con determinación, miramos todos alrededor y asentimos al unísono: ¡hagámoslo!

Enclavado en un lado de la isla hay un pequeño claro. Aquí comprendemos que podemos comenzar con el ritual de invocación. Ante la posibilidad de conseguir monturas, objetos e insignias que den reputación, la charla del grupo se llena de esperanzas de cara a la próxima muerte. De repente, saliendo desde lo que únicamente puede describirse como el averno, aparece ante nosotros un bruto fiero llamado Kor’dok. Antes de que tengamos tiempo de examinar a nuestro oponente, la lucha ya ha comenzado, y tras una épica batalla concluye. Un par de los nuestros obtiene bolsas llenas de gemas y materiales para encantar, mientras que el tanque consigue lo inimaginable y gana una montura, un dinosaurio de tres cuernos procedente del cristal más oscuro, y el chat de la hermandad estalla cuando vincula su recompensa.

Mientras regresamos hacia la armada, me fijo en una extraña llave en mi inventario. Tras examinarla detenidamente, descubro que pertenece al Shadopan. El resto de mi grupo sigue adelante sin mí para emprender sus propias aventuras esta noche, y tras una breve conversación con uno de los líderes del Shadopan me escurro a un lugar secreto. Es una gesta para un solo jugador, ¡y está llena de tesoros! Esplendorosa y ornamentada, la sala es un espectáculo para la vista. Desparramados ante mí hay cofres a rebosar de oro y antigüedades muy poco comunes, pero solo dispongo de poco tiempo para hacerme con todo lo que pueda, y las trampas que protegen los cofres están diseñadas para frenar mi avance. Salgo de esta con vida y con los brazos llenos de objetos y riquezas.

Ansioso por proseguir con mi velada, hago cola para la primera ala del buscador de bandas de Solio del Trueno: La carga de la brigada Zandalari. Estos nuevos encuentros ponen a prueba a nuestro grupo sin miedo, y la experiencia resulta insoportable para algunos. A medida que luchamos se nos van incorporando nuevos y valientes aventureros, y seguimos combatiendo hasta que no queda nada a lo que enfrentarse. Mi experiencia se salda con un abalorio con nivel de objeto 502, y me sorprendo realizando el mismo baile penoso de antes.

La verdad es que nada de lo que diga hará justicia a esta experiencia, así que os dejaré despidiéndome con estas palabras:

En esta isla flotan rumores sobre un temible reptil, sobre un espíritu celestial que protege una entrada, y sobre una leyenda que pesará en las mentes de los héroes triunfantes. Y aunque cada uno de estos rumores tiene su intriga, lo que he compartido no es más que un día en Pandaria, un día que apenas rasca la superficie de lo que ha de venir. Siento cómo se me acelera el corazón con solo pensar en las aventuras que viviré y lo mucho que exploraré en cuanto llegue el parche 5.2. Y si bien esta historia es ficción por ahora, pronto se hará realidad, ¡y se revelarán los misterios de la Isla del Trueno!

Chad “Crithto” Wingerd es uno de los responsables de Comunidad de World of Warcraft, y en la vida real no es un perro carlino

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