Ragnaros, el Señor del Fuego

Hoy, vengo a hablaros sobre uno de los personajes mas importantes en la ultima expansión que tenemos entre manos. Hablo de ese ser que, hasta hace poco, habitaba en el Núcleo de Magma, en lo mas hondo de la Montaña Roca Negra y que ahora, ha vuelto a sus dominios en las Tierras del Fuego. Hablo del todo poderoso miembro del cuarteto de Señores Elementales, del Señor de los Elementales de fuego.

¡Hablo del mismísimo Ragnaros, El Señor del Fuego!

Los mas asíduos de este juego quizá sepan que la voz (en ingles) de Ragnaros es bastante conocida, es la voz del famoso Chris Metzen, vicepresidente creativo de Blizzard Entertainment.

Comenzaremos con un poco de historia de este personaje que tan fuertemente esta ligado la historia de los enanos y de las Tierras del Este.

Al principio, El Señor del Fuego y sus hermanos, dominaban el mundo entero con poder. Como sirvientes de los Dioses Antiguos, lucharon contra los Titanes por la dominación de todo el planeta. Tras la encarnizada lucha, los victoriosos Titanes encarcelaron, hasta el fin de los tiempos, a Ragnaros y a sus hermanos en el Plano Elemental. En el centro de un enorme lago de lava en el Plano Elemental se alza la Fortaleza de Sulfuron, el hogar de Ragnaros, donde gobierna sus dominios con puño de hierro. Fue en el Plano Elemental donde los hermanos elementales se comenzaron a volver unos contra otros, donde el Cataclismo Elemental duraría alrededor de cinco mil años, una guerra que enfrentó a los Señores Elementales entre ellos. Fue durante esta batalla cuando Ragnaros derrotó a Thunderaan, el Príncipe del Aire. Thunderaan fue completamente derrotado y el Señor del Fuego consumió el festín que suponía absorber la esencia de tan poderoso ente, como es un Señor Elemental. Mas no absorbió toda la esencia de Thunderaan. Ragnaros dividió la esencia que sobró entre dos de sus sirvientes, el Barón Geddon y Garr.

Hace trescientos años, el ambicioso y malévolo clan enano Hierro Negro inició su cruenta lucha contra sus hermanos enanos, los clanes Barbabronce y Martillo Salvaje, pensando que podrían unir los tres clanes bajo el dominio de los Hierro Negro. Durante la Guerra de los Tres Martillos, el líder de los enanos Hierro Negro, Thaurissan, levantó un fuerte asedio a la capital del Clan Barbabronce, Forjaz, mientras su esposa Modgud atacaba la capital del Clan Martillo salvaje. Modgud logró llevar con éxito su asalto a los Martillo Salvaje, pero para Thaurissan la suerte fue distinta. Los Barbabronce lograron repeler el ataque y rápidamente enviaron ayuda a los Martillo Salvaje. En poco tiempo, la suerte dio la espalda a los Hierro Negro y no tardaron en verse obligados a retirarse a su capital. Inmediatamente Thaurissan buscó invocar a algún sirviente sobrenatural, que hiciera que cambiaran las tornas de la batalla en favor de los Hierro Negro, invitando a los antiguos poderes dormidos bajo la tierra a que entraran en Azeroth. Para sorpresa de Thaurissan, sorpresa que finalmente sería su perdición, la criatura que emergió desde las profundidades del Plano Elemental fue más terrible que la peor pesadilla que pudiera imaginar…

Ahora, liberado por la llamada de Thaurissan, Ragnaros volvía a Azeroth una vez mas. El apocalíptico renacimiento de Ragnaros destrozó las Montañas de Crestagrana despojándolas de vida y modificando su orografía. También originó un violento volcán en el centro de la devastación. El volcán, conocido como la Montaña Roca Negra, esta rodeado por la Garganta del Fuego al norte y por las Estepas Ardientes al sur. Pensado que Thaurissan había muerto debido a los poderes que había desatado, los últimos supervivientes del Clan Hierro Negro fueron finalmente esclavizados por el Señor del Fuego y sus sirvientes elementales, a cambio de permanecer con vida. Muchos enanos Hierro Negro fueron enviados a trabajar duramente en las zonas mas profundas de la montaña, en especial a las Cavernas Roca Negra, por orden de Ragnaros y sus lugartenientes. Al final, los enanos Hierro Negro acabarían adorando a Ragnaros, no como un Señor Elemental sino como un Dios Antiguo, a pesar de que Ragnaros fuera un sirviente de los Dioses mientras que los dos clanes enanos restantes permanecieron libres.

Siendo testigos de la horrible devastación y de las catástrofes que asolaban las montañas del sur, los reyes de los clanes Barbabronce y Martillo Maldito, Madoran y Khardros respectivamente, tomaron la decisión de detener a sus ejércitos y volver a sus respectivos hogares para no tener que enfrentarse a la furia de Ragnaros. El volcán mas terrorífico de Azeroth es el hogar del Señor del Fuego. Desde allí se esforzó por abrir un camino hasta el Plano Elemental y reforzar sus fuerzas para poder arrasar Azeroth con su ardiente presencia y dominar todo el mundo. Mientras, en la Fortaleza de Sulfuron y por toda la Tierra de Fuego los sirvientes de Ragnaros luchaban con fervor contra el resto de los Señores Elementales. En el plano de Azeroth, los sirvientes enanos del Señor del Fuego se hicieron con el control de las volcánicas profundidades de la Montaña Roca Negra y se enfrentan contra el clan orco Roca Negra, guiados por el dragón negro Nefarian, por el control de las zonas superiores del volcán.

fortaleza-tierras-fuegoPero las cosas han cambiado desde que Ragnaros se asentara en la Montaña Roca Negra. Se sabe que un grupo de héroes logró devolver a Ragnaros al Plano Elemental derrotándolo en una dura batalla en lo más profundo del volcán. Todo parecía tranquilo en el Plano Elemental tras la vuelta de Ragnaros a su fortaleza en la Tierra de Fuego, hasta que Alamuerte, el antiguo Aspecto de la Tierra Neltharion, rompió las barreras que separaban el Plano Elemental liberando el poder de los elementales por todo Azeroth. Ragnaros no ha desaprovechado la oportunidad y se ha aliado con Alamuerte. Gracias a la alianza con Alamuerte, Ragnaros ha conseguido avanzar en su lucha contra Nefarian por la Montaña Roca Negra. Ahora ambos, apoyados por las fuerzas del Culto Crepuscular, preparan un asalto de proporciones inmensas sobre las tierras del Monte Hyjal donde el Nuevo Árbol del Mundo intenta florecer entre tanta devastación.

Pero Ragnaros no solo causa desgracias y horrores en Azeroth, también trae la felicidad de muchos jugadores, sobre todo cuando, al derrotarlo en el Núcleo de Magma, nos deja de regalo el Ojo de Sulfuras. Y como dice la profecía que me acabo de inventar:

Aquel que posea el Ojo de Sulfuras y porte con honor y justicia el Martillo de Sulfuron, obtendrá un arma de un poder inimaginable con la que se convertirá en el poseedor del tan codiciado logro “Somos Legendarios” y estará en el camino para conseguir La colección definitiva

Ademas, si uno sabe en que jarrón buscar, podremos liberar al mismísimo Thunderaan de sus ataduras tras deshacernos de Ragnaros y sus más fieles seguidores en su bastión de la Montaña Roca Negra. Sin contar que, si encontramos ese jarrón, estaremos más cerca de otra arma legendaria.

Espero haber conseguido con esta aportación que conozcamos un poco mas sobre este terrible enemigo al que, dentro de no mucho, tendremos que enfrentarnos en su propia fortaleza y por supuesto derrotarlo. ¿Logrará de nuevo un grupo de héroes devolver a Ragnaros al Plano Elemental o acabaremos de una vez por todas con la esencia de este terrible ser?

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