Avance de Battle for Azeroth: Guía del visitante de Zuldazar


¡Aloha! Se dice que Zandalar, el corazón del imperio trol, es la cuna de la vida en Azeroth. Seguid leyendo para disfrutar de una pequeña visita por la primera de estas zonas: Zuldazar.

Avance de Battle for Azeroth: Guía del visitante de Zuldazar

En lo más profundo del subcontinente de Zandalar, en medio de un enclave selvático salvaje, se encuentra Zuldazar, vestigio del gran poder que poseyera antaño el Imperio Zandalar. Acompañadnos en una visita guiada por la ciudad más antigua de mundo y las majestuosas tierras que la rodean, y conoced la flora y la fauna que moran en este ancestral lugar. 


Muy por encima del dosel arbóreo de la selva, el Trono Dorado hace las veces de centro de la ciudad de Zuldazar, donde se puede disfrutar de unas de las vistas más sobrecogedoras de la región. Desde allí gobierna Rastakhan, rey de los Zandalari. A sus pies se extiende un inmenso y antiguo laberinto de patios interconectados, con templos dedicados a los loa, de cuyo mantenimiento se ocupan sus leales siervos.

Bienvenidos a Zuldazar. 


Pero las cosas en este gran imperio no son como deberían. El ambiente está cargado de oscuros secretos y corren rumores sobre una posible rebelión. Como representantes de la Horda, tendréis que ganaros la confianza del rey Rastakhan y del consejo Zanchuli para acceder a los recursos de Zuldazar y su potente flota. El esfuerzo bélico de la Horda depende de ello.

Los visitantes hallarán todo aquello que necesiten para su larga estancia en el corazón de Dazar’alor en el centro de la ciudad. Los servicios incluyen, entre otros, una posada, portales tanto a las grandes ciudades de la Horda como a Dalaran, instructores de profesiones, un banco, muñecos de entrenamiento y comerciantes. Es fácil perderse en esta antigua ciudad de múltiples niveles, lo que pone de manifiesto su grandeza y majestuosidad.

Vigilad vuestros pasos
Si estáis decididos a explorar la ciudad y las zonas circundantes, os conviene guardar el calzado para andar y sacar una montura bien descansada. La extensión de Zuldazar se cuenta por millares de pasos. Id con ojo o acabaréis cayendo en una de las estrepitosas cascadas que rodean la ciudad. Eso sí, ¡menudas vistas!

No debéis perderos: ¡Un paseo en brutosaurio de caravana! Los brutosaurios, entrenados para transportar mercancías por todo Zuldazar, os llevarán en un lento pero constante recorrido por las azoteas de la ciudad.

Santuario en honor a los loa
Los loa, deidades a ojos de los trols, son dioses salvajes (o espíritus) de Azeroth. Muchos de los templos consagrados a estos seres se encuentran en terrenos elevados o picos montañosos, que los devotos consideran terrenos sagrados.

¿Sabíais que…? Atal’ai significa «los consagrados» en zandali.

En la zona sur de la ciudad, en su punto más bajo, encontraréis el amplio Puerto de Zuldazar. Aquí es donde atraca la poderosa flota de los Zandalari y donde venden sus géneros y servicios comerciantes de toda Azeroth.

A aquellos que tengan suficiente poder (nivel 115) y hayan completado una misión introductoria, el capitán Rez’okun les ofrecerá acceso a las expediciones insulares desde el mapa de expedición.


El entorno feroz

El rico entramado de flora y fauna de Zandalar es digno de estudio y catalogación. Los Zandalari han demostrado ser hábiles maestros de bestias tras haber domesticado a muchas de las criaturas que merodean en la zona. Algunas de ellas son valiosas aliadas de los Zandalari; otras resultan un verdadero obstáculo para aquellos que intentan explotar los recursos de la jungla.

Ravasaurios, brutosaurios, pterrordáctilos y cuernoatroces domesticados conforman solo una parte de su abanico de fieras. Pero hay muchísimas otras bestias salvajes que moran en las selvas circundantes, desde bestias fluviales fangosas hasta mordisqueadores vagantes.


El conocimiento tortoliano es poder

Tanto dentro de la ciudad como más allá de sus confines, os toparéis con una nueva raza: los tortolianos. Estas antiguas criaturas protagonizan una búsqueda constante de conocimiento y artefactos poco comunes y siempre necesitan valerosas almas dispuestas a ayudarles a obtener lo que buscan. Prestarles esa ayuda puede comportar riesgos, pero seguro que al final merece la pena tener a gente tan erudita de vuestro lado.


La morada de los reyes

Si seguís la Ruta Dorada desde la ciudad y subís hasta las montañas del oeste, llegaréis a Atal’Dazar. Estas antiguas pirámides han servido para dar sepultura a los reyes Zandalari durante milenios. Cada vez que fallecía un soberano, se construían nuevas salas para albergar las grandes riquezas del difunto.

Atal’Dazar es el punto de escala de dos nuevas mazmorras: Atal’Dazar (exterior) y Reposo de los Reyes (interior).

Una inmensa línea de costa rodea Zuldazar por el sur, este y oeste, así que las oportunidades para ir de pesca, navegar, nadar y buscar tesoros son abundantes. En el norte se extiende el pantano de Nazmir, cuya exploración os dará oportunidades de sobra para ganaros los favores de los Zandalari.


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