Battle for Azeroth: Guía turística de Vol’dun


¡Aloha! Vol’dun, sito al noroeste de Zandalar, es un territorio inmenso y despiadado. Dunas de arena, llanuras de sal y desiertos de afiladas rocas se extienden de costa a costa, lindando con Nazmir al este y con Zandalar al sur.

Battle for Azeroth: Guía turística de Vol’dun

Vol’dun, sito al noroeste de Zandalar, es un territorio inmenso y despiadado. Dunas de arena, llanuras de sal y desiertos de afiladas rocas se extienden de costa a costa, lindando con Nazmir al este y con Zandalar al sur. El peligro aquí puede provenir tanto del árido e implacable entorno como de las criaturas que logran a duras penas subsistir en él.

Bienvenidos a Vol’dun.

La región de Vol’dun supone una sentencia de muerte para los exiliados de Zuldazar. Pero la aparente falta de vida de esta tierra no es sino un espejismo, y esconde mucho más de lo que se aprecia a simple vista.

La princesa Talanji ha oído rumores de que el general de su padre, Jakra’zet, está enviando tropas a Vol’dun en secreto. Si queréis demostrarle la valía de la Horda y aseguraros de contar con el apoyo de la poderosa flota zandalari, tendréis que aventuraros en este inhóspito territorio para buscarlo, desvelar sus planes y ponerles fin antes de que acabe con todo el Imperio zandalari.

Salir de la capital se convertirá en una peligrosa aventura para vosotros y vuestro pequeño grupo; solo cruzar la frontera revelaría vuestras intenciones a los sicarios del general. Y, como en cualquier incursión en territorio hostil, tendréis que estar preparados… para cualquier cosa. 

Los secretos del general Jakra’zet se esconden entre las arenas. Dirigíos a las dunas y obtened las pruebas necesarias para derrocarlo.

Cuando exploréis esta inclemente región, conoceréis a los vulpera, una inteligente y sagaz raza de carroñeros nómadas capaz de convertir cualquier cosa en una oportunidad para prosperar. Pero no todos los que viven aquí son libres. Los reptilianos sethrak, antiguos aliados de los trols zandalari, se han propuesto esclavizar a todo aquel que se ponga a su alcance, y los vulpera son un objetivo fácil para sus maquinaciones. Si queréis sobrevivir en Vol’dun y conocer a fondo los planes del general Jakra’zet, necesitaréis todos los aliados que podáis conseguir. Prestar ayuda a estas criaturas seguro que merecerá la pena.

Las caravanas vulpera viajan de escondite en escondite, traficando con mercancías, estableciendo acuerdos comerciales y difundiendo la información que recogen a su paso. Si tenéis suerte, podréis uniros a una y conocer algo más de estos ingeniosos seres.


Recordando para olvidar: ahora todos somos Akunda

Al sur se levanta el Templo de Akunda. Al igual que sucede en Nazmir y Zuldazar, esta tierra cuenta con la bendición de varios de los loa. Quienes buscan un santuario viajan a este templo para olvidar los problemas del pasado y servir al gran loa Akunda. Aquí hay mucho por descubrir y, con un poco de esfuerzo, podréis ganaros el favor de este ser.

Al nordeste del Templo de Akunda, cerca de Atul’aman, un grupo de parias ha establecido su campamento. A pesar de las frecuentes tormentas de arena y de la escasez de provisiones, han comenzado a criar alpacas en este duro terreno. Mantener al rebaño a salvo de las hienas, los reptadunas de Vol’dun y los sauroliscos puede ser complicado cuando menos, y vivir de la tierra ha endurecido a este pueblo. No se fían de los forasteros, y los merodeadores acuartelados en la cercana Liza Arenas Calcinadas suelen invadir con frecuencia su frágil asentamiento para robar sus escasos recursos.


Descanso en la Posada Colmillo Dorado

Cerca de Atul’aman, resguardado en una profunda caverna y lejos de la vista, se oculta el Oasis Silbaflor. En su interior encontraréis la Posada Colmillo Dorado, donde su propietario, el tabernero Rhan’ka, os hará unas curiosas peticiones. Si le echáis una mano (o dos) y mostráis un poco de valentía (o mucha), obtendréis algunos beneficios, como una nueva ruta de vuelo y una posada completamente funcional en la que poder refugiaros del salvaje calor del desierto.


¿Un poco de miel?

Justo al norte del Oasis Silbaflor, un vulpera conocido como Rikati vende unos alimentos curiosos, como la «miel» alabilis… que seguramente no es lo que estáis pensando. En este desierto nada lo es realmente. Si os van las emociones fuertes y tenéis un estómago de hierro, quizá queráis pasaros por allí y explorar nuevas fronteras culinarias.


Entre los sethrak y el mar

Si buscáis historias de piratas, no tenéis más que ir al puerto de Zem’lan, al suroeste. No merecería la pena visitarlo si no fuera por los rumores de una maldición y un tesoro. Los graznidos de las gaviotas transmiten paz incluso entre los ruinosos vestigios del puerto, y los sethrak aún patrullan cerca. En este lugar hay numerosos misterios y leyendas que desentrañar.


Incursión Gobernalle

La Compañía Gobernalle se ha infiltrado en la región meridional de Vol’dun. Por si no teníais suficiente con el general Jakra’zet, los esclavistas sethrak, los piratas malditos, los merodeadores y un desierto hostil plagado de criaturas dispuestas a mataros y (probablemente) devoraros, la presencia de estos ciudadanos de Kul Tiras no os facilitará precisamente las cosas. 


¿Un refugio apartado?

En la costa nordeste que rodea el Risco Susurrante, los tortolianos se han asentado en el Refugio Tortuka, pero el este de la zona está infestado de nagas, las provisiones escasean y hay una auténtica plaga de arañas enormes. Si sois mínimamente aracnofóbicos, Vol’dun no debería estar en vuestra lista de vacaciones pendientes.

Si visitáis el Barranco Sinuoso, al sur, encontraréis a los peregrinos tortolianos de Nazmir. Su viaje se ha visto interrumpido, y ahora se venden al mejor postor en las subastas de los sethrak.


Donde ni las serpientes entran

Al norte, la Aguja de los Clamacielos domina el paisaje. Una gran serpiente encapuchada se cierne en lo alto, rodeada de relámpagos. Aquí encontraréis el Templo de Sethraliss y descubriréis la oscuridad que alberga.

Sethraliss, una poderosa loa serpiente, se sacrificó hace siglos para impedir que Mythrax liberara a su amo en Azeroth. Tras la batalla, sus devotos transportaron aquí sus restos y construyeron un templo a su alrededor mientras esperaban su resurrección. Ahora, en este sagrado templo se revuelve una fuerza oscura que busca utilizar su poder con fines perversos.

Dificultades: Normal, heroica y mítica
Nivel: Horda* 110 o superior (una de las cuatro mazmorras de subida de nivel)
* Disponible en el nivel 120 para la Alianza y la Horda

Adderis y Aspix: Esta pareja de poderosos sethrak está encargada de vigilar la entrada del templo para que nadie interfiera en los planes de su amo.

Merektha: Merektha es el fruto de viles experimentos para producir un ejército de bestias imparables. Ahora que sus huevos están a punto de eclosionar, esta madre ha salido a la caza de víctimas para alimentar a sus voraces hijos.

Galvazzt: Con la corrupción de su templo, el dominio sobre los relámpagos de Sethraliss ha creado unos elementales retorcidos que moran en las cámaras hundidas. La más poderosa entre estas criaturas, Galvazzt, es capaz de erradicar todo aquello que se cruce en su camino.

Avatar de Sethraliss: El Corazón de Sethraliss está en manos de un terrible poder que desea corromperla. Hay que restaurar su avatar antes de que este mal eche raíces y ella renazca como una loa oscura con la capacidad de destruir todo Vol’dun.

Hay mucho por explorar en Vol’dun; lo que al principio parece un páramo cobra vida con una energía letal una vez que se mira más allá de su cruda superficie. Los huesos de bestias gigantes, blanqueados por la acción de las arenas y ya despojados de todo resto de carne, cubren las dunas. En el norte se puede encontrar una breve tregua frente al calor en la estrecha franja de ciénagas y en las cavernas y oasis resguardados del sol implacable.

Recordad que el agua puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte, tanto para vosotros como para otros. Nunca se sabe lo que pueden significar una o dos gotas en el momento y el sitio adecuados.



Desarrollador de aplicaciones informáticas y administrador de redes. Amante de los bonsais, la música metal, vampiro nocturno profesional, acechador de chocobollos y adicto al té. Reliquia del wow desde inicios del 2004

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